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Un regalo para los Cowboys: el WR CeeDee Lamb fue elegido con el pick 17

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(Photo Credit: Tim Heitman-USA TODAY Sports)

Un pass rusher o un esquinero. Esas eran las prioridades de los Cowboys para el día 1 del draft de la NFL. Sin embargo, eso no fue así. Aunque los fanáticos no tienen que preocuparse ni un poco. Porque el motivo por el que no fue seleccionado alguien para cubrir alguno de esos huecos es que un talento superlativo les cayó del cielo. Nadie se imaginaba este escenario. Era demasiado bueno para que sucediera.

El primer día dejó varias emociones. No al principio. Joe Burrow fue el #1, Chase Young el #2 y Jeffrey Okudah el #3. Ningún intercambio ocurrió hasta allí, como podría haberse esperado. Los Giants fueron por el tackle ofensivo Andrew Thomas con el pick #4. Tua Tagovailoa irá a los Dolphins como se creía y Justin Herbert a los Chargers. Los Panthers apostaron por Derrick Brown en el #8 y los Cardinals aprovecharon a Isaiah Simmons con el #8.

Los ocho picks iniciales no generaron polémica. Pero a partir de ahí fue una especie de montaña rusa de emociones tratando de adivinar qué podía pasar. En la primera vuelta de ese viaje los Cowboys tuvieron un golpe. Porque con el pick #9 los Jaguars tomaron al que muchos querían en Dallas.

Era algo que se podía prever por el vacío creado tras enviar a Jalen Ramsey a los Rams y a A.J. Bouye a los Broncos. Así es que Jacksonville no dudó y eligió a C.J. Henderson. El esquinero de Florida State podría haber sido un gran reemplazo de Byron Jones. Pero lo mejor estaba por venir.

Las tres siguientes selecciones fueron otra vez muy lógicas. Los Browns apostaron por el tackle ofensivo Jedrick Willis en el puesto #10, los Jets al OT Mekhi Becton en el lugar #11 y los Raiders al WR Henry Ruggs III #12. Luego los Buccaneers subieron una colocación para tomar al tackle de elite restante Tristan Wirfs.

En el puesto #14 llegó una sorpresa que cayó muy mal. Cuando muchos creían que San Francisco podía elegir a un receptor abierto para reemplazar a Emmanuel Sanders, los 49ers fortalecieron la línea defensiva con Javon Kinlaw. El DT era el otro preferido de los Cowboys, por lo que los planes se modificaron un poco.

Luego los Broncos fueron predecibles al ir por un wide receiver. Su decisión fue Jerry Jeudy. En ese momento llegó la gran tensión. Era el turno de los Falcons, justo antes de los Cowboys.  Las urgencias de Atlanta eran muy similares, por lo que se pensaba que optarían por el edge rusher K’Lavon Chaisson.

También existía la alternativa muy peligrosa de que un equipo intercambiara para elegir al otro WR de clase disponible. Sin embargo, fue un poco sorprendente escuchar a Roger Goodell nombrar al CB A.J. Terrell.

Ese fue un guiño del destino para Dallas. Porque ahora tenían dos opciones de nivel. Una de ellas era Chaisson. Pero la otra significaba llevar a la ofensiva hacia el siguiente nivel. Aquí por suerte quedó atrás la ideología de Jason Garrett de darle mucho énfasis al sistema y prevaleció el pensamiento de Mike McCarthy.

El nuevo head coach estableció desde el primer día que quiere tener tantos jugadores talentosos sea posible y que luego él se debía encargar de hacerlos rendir. Durante el Combine consolidó su postura y mencionó que prefiere siempre elegir al mejor jugador disponible más allá de que encaje o no.

Esa forma de pensar coincide con la de Jerry Jones. Por eso es que los Cowboys pensaron en grande y eligieron a CeeDee Lamb. Cuando cae un regalo del cielo así, no puede ser desperdiciado. La estrella de Oklahoma permitirá que McCarthy y Kellen Moore armen un libro de jugadas a su gusto. Así es que Dallas tiene ahora el mejor elenco ofensivo detrás de los Chiefs.

“Fue un gran ejemplo de mantenerse fiel a tu cuadro. El staff hizo un trabajo increíble al ser disciplinados y elegir al mejor jugador.  Sea en la defensiva o en la ofensiva, dejaremos que eso funcione por sí solo”, comentó McCarthy acerca de la sopresiva selección del WR.

Muchas veces se cataloga a una elección como “steal” si fue elegido muy tarde con respecto a sus habilidades. Creo que posiblemente esa es la mejor definición sobre este pick. Haber obtenido a Lamb en el lugar 17 fue un robo.

¿Qué ofrece CeeDee Lamb y cómo encaja en los Cowboys?

Lamb es un receptor abierto extraordinario. Antes de empezar el draft creía que era el mejor del puesto en esta clase, pero si eso no fuera así incluso era un Top 3 como mínimo. Una de las virtudes que tiene es que puede ocupar cualquiera de los puestos de WR. En su carrera en Oklahoma jugó como receptor interno y externo. Por lo tanto puede cumplir el rol que tenía Randall Cobb y mucho más.

Eso lleva inevitablemente a hablar de cómo encajará en la ofensiva de los Cowboys. Por empezar hay que recordar que tanto Amari Cooper como Michael Gallup superaron las 1.100 yardas el año pasado. En la primera temporada de Cooper, Gallup era un novato. Pero cuando en 2019 mejoró notablemente su nivel, también facilitó la tarea de Cooper. Así es que inicialmente hay que marcar esto.

Este prospecto ya de por sí es peligroso. Si se agrega que no podrá tener tanta atención de los rivales, entonces estamos hablando de potencialmente el mejor ataque aéreo de la NFC. Porque no serán únicamente los wide receivers sus aliados. También está uno de los mejores cinco corredores de la liga y una de las líneas ofensiva más consistentes.

Su mejor cualidad es claramente la enorme capacidad que posee para conseguir yardas después de la recepción. Tiene una habilidad natural para transformar cualquier atrapada en una ganancia importante. Es un verdadero playmaker en todo el sentido de la palabra.

También es excelente en el seguimiento del balón. El control del cuerpo que tiene en el aire es simplemente extraordinario. Es capaz de recibir un pase e inmediatamente estar listo para correr. Tienes manos muy confiables y seguras. Puede además ganar en los envíos 50/50 y en los balones muy elevados por su gran capacidad para atacar el ovoide en el punto más alto.

En sus tres temporadas en los Sooners totalizó 3.292 entre 40 juegos. Esa cifra lo coloca tercero en la historia de la institución. Un dato interesante que explica su etiqueta de playmaker es que tiene el mayor número de recepciones de 40 o más yardas en OU con 24. Sus 32 recepciones de anotación son la segunda marca más alta.  Una cuestión muy alentadora para Dallas es que su último año fue el mejor. Consiguió 1.327 yardas en 62 recepciones, con 14 anotaciones. Eso significa que tuvo 21.4 yardas por atrapada.