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Una cuestión que la defensiva podría mejorar sin Robert Quinn

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Presionar al mariscal de campo es una de las funciones fundamentales de cualquier defensiva en la actualidad. Con el creciente uso de los ataques aéreos que se ve en la NFL, quitarles tiempo a los quarterbacks se convirtió en un aspecto decisivo del juego. Por eso es que los mejores pass rushers de la liga firman contratos tan altos como el que consiguió DeMarcus Lawrence el año pasado.

Robert Quinn fue tan importante para los Cowboys justamente por eso. Las 11.5 capturas que logró lideraron al equipo, superando ampliamente las apenas cinco que obtuvo Lawrence. Eso derivo además en que los Bears le ofrecieran un acuerdo de cinco años por 70 millones. Sin embargo, hubo una faceta en la que el ala defensiva tuvo un rendimiento por debajo de la media que podría corregirse sin él.

No hay dudas de que el DE tuvo una gran temporada. Incluso según la estadística de ESPN denominada Pass rush win rate que indica qué tan frecuentemente un pass rusher vence a su bloqueo en menos de 2.5 segundos, Quinn fue el mejor entre los edge rushers en toda la liga. Pero también es cierto que no se siente muy cómodo realizando la otra tarea de un defensive end.

La defensiva contra los ataques terrestres es precisamente el punto en cuestión. Su calificación de 53.4 establecida por Pro Football Focus en esta área estuvo por debajo del promedio. La virtud que tiene para superar a los tackles ofensivos por fuera con su gran velocidad y flexibilidad muchas veces también lo llevó involuntariamente a no mantener la disciplina para contener los ataques terrestres.

La consecuencia que esto crea es la aparición de grandes carriles para que el corredor rival explote. El ímpetu demostrado a la hora de ir a buscar al mariscal de campo por momentos generó espacios interiores que podrían haber sido evitados, complicando a su vez la tarea de los linebackers en el juego terrestre.

Lo cierto es que la manera en la que Quinn gana sus duelos individuales es a través de su explosión, aunque esa rapidez se compensa con no tener una fuerza superior. Tyrone Crawford seguramente tendrá menor impacto como pass rusher, pero contar con él en su lugar quizás pueda aportar un poco más de disciplina para detener los ataques terrestres.

Esto obviamente no va en detrimento de la actuación de Quinn de ninguna manera. En 2019 fue el defensivo de los Cowboys que más disrupción causó. Sin embargo, podría suceder que la oferta de los Bears no haya terminado siendo una mala noticia, teniendo en cuenta que el precio para retener al defensive end hubiera sido muy alto.