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¿Por qué los Giants podrían tener una mala temporada?

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En esta serie vamos a tener una mirada negativa sobre los rivales de los Cowboys en la NFC Este. Es decir, intentaremos buscar los puntos débiles que podrían hacer que sus temporadas resulten en fracasos. No significa esto que realmente crea que vaya a suceder, sino que es una manera de analizar qué podría fallar en esos equipos. Hoy: New York Giants.

Los Giants son un equipo muy mediocre desde hace varios años a partir del decaimiento de Eli Manning. Por eso el año pasado invirtieron su pick global #6 en un mariscal de campo. Sin embargo, la temporada volvió a ser muy mala para New York. El simple hecho de que en el último draft eligieron cuartos marca esta cuestión perfectamente. Si bien mejoraron en algunos puntos, todavía no son contendientes. A continuación daremos cinco motivos por los que quizás vuelvan a elegir en el Top 10 en 2021.

Nuevo head coach

Es cierto que esta es una condición en la que están todos los equipos de la NFC Este con excepción de los Eagles. Pero esto no hace que deje de ser un motivo muy importante por el que las cosas podrían no ir del todo bien. Principalmente hay que destacar una diferencia clave por la que esta situación es diferente a la que viven tanto Dallas como Washington.

Los Cowboys y los ex Redskins optaron por head coaches con mucha experiencia. Mike McCarthy tiene un Super Bowl en su haber con los Packers y Ron Rivera llegó al juego decisivo con los Panthers. Sin embargo, el cuestionado general manager de New York tomó un camino bastante diferente.

El elegido por Dave Gettleman fue Joe Judge. El coach de 38 años no tiene un pasado como HC en la NFL, pero tuvo grandes maestros. Su trayectoria indica que fue coordinador de equipos especiales en los Patriots y asistente en Alabama. Hay mucha esperanza entonces en que haber compartido tanto tiempo con Bill Belichick y Nick Saban tenga sus frutos.

Aunque su primera temporada como entrenador en jefe será muy particular. Es fundamental para alguien recién llegado estar en contacto directo constante con sus jugadores para empezar a plasmar su idea. Esto obviamente no será así ya que se perdió mucho tiempo por el Coronavirus. La ausencia de juegos de pretemporada complica aún más su tarea.

Un mariscal de campo muy descuidado

Que hubo una mejora con Jones con respecto a Manning es indudable. Sin embargo, el joven quarterback tiene una falencia muy grave en un área decisiva para el puesto. Esto tiene que ver con la protección del balón. Si el jugador que más responsabilidad tiene en la distribución del ovoide no lo cuida debidamente, entonces ese equipo estará en problemas.

Jones fue ampliamente el peor de la liga en ese rubro. No hubo nadie en toda la NFL que haya cometido más fumbles que los 18 que tuvo el QB. Lógicamente tampoco hubo otro jugador que perdiera el balón más veces que las once de Jones. Todo esto además con el agravante de que apenas estuvo en 13 juegos.

El número de intercepciones no hace más que añadir otra preocupación a la ecuación. Los 12 picks que lanzó lo ubicaron 11° en ese rubro, aunque recordando que no estuvo en la temporada completa. La cifra acumulada de balones entregados por Jones es entonces de 23, haciendo que prácticamente dos veces por juego su equipo pierda la posesión por su culpa.

Falta de presión al quarterback

Con las ofensivas en constante evolución, la defensiva aérea cada vez tiene más relevancia. Podría pensarse entonces que con una unidad secundaria sólida en cobertura debería ser suficiente, pero la calidad de los receptores que hay en la liga hace que sea muy difícil cubrirlos por mucho tiempo. Allí es donde surge otro factor clave para cualquier defensiva.

Presionar al mariscal de campo se vuelve de esta manera una faceta decisiva. Probablemente sea incluso la más importante teniendo en cuenta que cualquier quarterback de la NFL que tenga segundos extras para pensar puede hacer daño más allá de la calidad de los wide receivers que posea a disposición.

Es en esta instancia donde hay un vació muy importante en la defensiva de los Giants. Actualmente no hay ningún pass rusher temible que haga modificar el plan de la línea ofensiva rival para evitar una disrupción devastadora. El líder en capturas de la franquicia la temporada pasada fue Markus Golden con diez. Sin embargo, ya no está en el roster. Si bien todavía podría regresar, por el momento continúa como agente libre esperando por una oferta.

La defensiva terminó en el 22° lugar con apenas 36 sacks en 2019. En caso de que Golden firme en otro equipo eso podría ser peor la próxima temporada, teniendo en cuenta que no llegó nadie capaz de suplantar esa potencial pérdida. Quienes lo siguieron fueron Lorenzo Carter y Oshane Ximines con apenas 4.5 capturas cada uno. Podría ser necesario entonces que los Giants suplanten esa falencia con un agente libre o utilizando más cargas.

Una ofensiva predecible

La salida de Jason Garrett como head coach de los Cowboys seguramente fue muy bienvenida por los fanáticos. Sin embargo, poco después se conoció que iba a trabajar para los Giants. En un primer momento la reacción podría ser negativa, pero quizás eso termine siendo doblemente bueno para Dallas a futuro.

Una crítica muy común hacia Garrett era la falta de impredecibilidad que tenía la ofensiva. Esto es algo completamente real que se volvió más evidente desde que Ezekiel Elliott fue drafteado en 2016. No está mal tener predilección por el juego terrestre, pero por momentos era muy evidente que Zeke iba a ir por tierra.

Lo llamativo de su contratación es que el nuevo cargo que tendrá es el de coordinador ofensivo. Hay varios motivos además por los que se puede creer que New York vaya por el camino. No hay ninguna discusión que el mejor jugador del equipo es Saquon Barkley por mucha diferencia con el resto. Elliott también era el arma más importante en Dallas.

Es precisamente este punto en común el que quizás haga más fácil de leer a la ofensiva de los Giants si Garrett no cambia. Barkley es también una herramienta muy tentadora en el juego aéreo, por lo que probablemente sea muy utilizado. Tener un QB que está apenas en su segundo año seguramente hará que la ofensiva deba apoyarse aún más en el corredor.

No hay un receptor abierto principal

El intercambio de Odell Beckham Jr. a los Browns en 2018 fue una excelente noticia para todas las defensivas secundarias de la división. Enfrentar a alguien capaz de generar jugadas grandes en cualquier momento es muy difícil. Aunque es más importante aún para cualquier quarterback tener a alguien en quien confiar en momentos clave. El ejemplo de DeAndre Hopkins quizás sea el más claro en su estadía en los Texans.

Esto es algo que le falta a los Giants. Un wide receiver que además obligue a doble marcados por parte de la defensiva que liberen espacio para la ofensiva. El grupo de receptores es bastante sólido en términos de calidad, pero no hay ningún WR1 establecido. Golden Tate es el más experimentado, aunque no cumple ese rol. Tate estuvo muy lejos de poder sustituir a Beckham Jr. al totalizar apenas 676 yardas en once juegos.

Sterling Shepard lideró al equipo en recepciones con la baja cifra de 57 en diez presencias. Darius Slayton fue la gran sorpresa para la franquicia al haber superado a todos con 740 yardas en 14 presentaciones siendo un novato elegido en la quinta ronda. De aquí se puede ver un detalle adicional de falta de consistencia, ya que ninguno estuvo la temporada completa. El TE Evan Engram es otro ofensivo con dificultades para mantenerse en el terreno de juego.

Para leer el artículo referido a los Eagles haz click aquí.

Podrás encontrar la publicación acerca de Washington en este link.

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