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¿Cómo será distribuido el balón entre Amari Cooper, Michael Gallup y CeeDee Lamb?

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La decisión de elegir a Kellen Moore como coordinador ofensivo previo a la temporada pasada resultó ser algo enormemente bueno para los Cowboys. El ataque finalmente pudo explotar con una selección de jugadas más agresiva. Una cuestión clave obviamente fue la posibilidad de contar con Amari Cooper desde la semana 1, pero a eso se agregó además un crecimiento notable de Michael Gallup en su segundo año.

Al haberse ido Randall Cobb en la agencia libre podía esperarse que Dallas utilizara uno de sus picks en un receptor abierto para desarrollar. Sin embargo, la historia fue bastante diferente. Porque la posibilidad de elegir a un wide receiver del calibre de CeeDee Lamb modificó los planes del draft para bien. De esta manera, Moore ahora tendrá a disposición al que seguramente es el mejor trío de receptores abiertos de la NFL.

Aunque surge entonces una pregunta obvia: ¿Cómo se repartirá el balón entre ellos? En 2019 los números de los dos WRs que continúan en la franquicia fueron casi idénticos, sobre todo en los targets. Según las estadísticas de Next Gen Stats, Cooper vio 119 targets contra los 116 de Gallup. Hay que añadir también los 83 que tuvieron tanto Cobb como Jason Witten. Eso significa que podría proyectarse a modo de simulación que hay 166 para repartir.

Allí es donde estará uno de los desafíos de Moore para la próxima temporada. Con la compañía de Mike McCarthy deberán ver cómo distribuyen esa gran cantidad de opciones dentro la ofensiva. Un elemento que tendrá más protagonismo debería ser Blake Jarwin, pero su número seguramente quedará muy por debajo en el cuarto o incluso en el quinto puesto dependiendo de la utilización que tenga Ezekiel Elliott en el ataque aéreo.

Lo más probable lógicamente es que Lamb obtenga la gran mayoría. Si bien es muy difícil intentar predecir esta cuestión, creo que podría ser de ayuda tomar los valores de dos novatos en la temporada pasada. Los ejemplos que mejor se adaptan son D.K. Metcalf de los Seahawks, Deebo Samuel de los 49ers y A.J. Brown de los Titans porque son los tres rookies que mejor producción tuvieron en ese puesto.

Metcalf fue el que más targets vio con 100, mientras que Brown finalizó con 84 y Samuel con 81. Es cierto que en los tres casos se trata de equipos en los que no había más de una opción de calidad disponible. Tyler Lockett era el único WR de nivel en Seattle. En el ejemplo de San Francisco era el TE estrella George Kittle, teniendo en cuanta que Emmanuel Sander llegó recién en mitad de temporada. Y los Titans directamente no contaban con nadie confiable.

Por ese lado podría decirse que quizás estas comparaciones no apliquen a los Cowboys, ya que Lamb sí tendrá mucha competencia. Sin embargo, también hay que destacar que los tres equipos atacan principalmente por tierra. Ese es un factor decisivo a la hora de evaluar la cantidad de pases lanzados por el mariscal de campo.

Una cifra posible para el producto de los Oklahoma Sooners sería entonces un mínimo de 80 targets. La producción final de Cobb fue de 828 yardas en 55 recepciones, con tres anotaciones. Estos números son muy buenos para un WR3, por lo que sería más que aceptable que el novato se acerque a ellos o los supere.

¿Cómo será utilizado cada uno de ellos?

Habiendo establecido una aproximación de cuántos targets podrían recibir las tres armas principales que tendrá Dak Prescott en el juego aéreo, es momento de pasar a ver cómo serían utilizados. Esta es otra cuestión que podría ser problemática si fueran muy limitados en cuanto a las opciones que ofrecen al equipo. Sin embargo, eso está muy lejos de la realidad.

La versatilidad que tiene este trío es quizás su virtud más importante. Principalmente son Cooper y Lamb los que le brindarán a Moore alternativas ilimitadas en el diseño de jugadas. Seguramente va a ser muy difícil para las defensivas rivales contrarrestar a la ofensiva de los Cowboys si los receptores abiertos están constantemente rotando sus posiciones.

Cooper es un WR de elite que puede hacer de todo cuando está en el terreno. Su incuestionable habilidad como corredor de rutas lo convierte en una opción efectiva como receptor interno o externo. Incluso fue el mejor wide receiver de la liga la temporada pasada en yardas conseguidas en envíos hacia afuera de los números con 732.

A su vez se destacó en lo que se denomina boundary targets, es decir aquellos pases que son ubicados a dos yardas de las líneas laterales. En esta categoría lideró en recepciones con once y en yardas con 176. Aunque también fue muy productivo en envíos de más de 20 yardas, habiendo finalizado segundo en porcentaje de pases completos con 57.1%.

Gallup es quizás la amenaza profunda que tendrá el equipo. Si bien demostró que todavía tiene mucho potencial por desarrollar, posiblemente será utilizado mayormente alineado abierto. La evolución que mostró Gallup en su segundo año es un indicador que también podría seguir elementos a su juego.

En 2019 se mostró además como alguien muy peligrosa en trayectorias intermedias. En ese rango de 10-19 yardas finalizó noveno en toda la liga con 483 yardas. Los balones tirados son quizás su punto flojo hasta aquí al haber concluido con once únicamente por detrás del WR Julian Edelman, pero si corrige eso podría dar otro salto hacia adelante en 2020.

Lamb finalmente le aportará una dimensión adicional al ataque. Se espera que en el inicio de su carrera sea el slot receiver de los Cowboys. La posibilidad de alinearse por dentro le dará una gran cantidad variantes y de ahí comenzará a ser distribuido según la ocasión. Aunque también puede ser un receptor peligrosísimo en las bandas.

En los Sooners fue además utilizado por cualquiera de los dos lados, pudiendo ser una especie de navaja suiza para la ofensiva aérea. Su increíble talento para crear grandes ganancias de yardas tras la recepción le dan una herramienta más. Lamb es un jugador ideal para los pases pantalla e incluso puede ser utilizado en jet sweeps o devolviendo despejes.

Las posibilidades que genera tener a Cooper, Gallup y Lamb en el equipo lo único que hacen es añadir aún más expectativas por el inicio de la temporada. La ofensiva estuvo entre las mejores estadísticamente en 2019 y este año podrían incluso superar esos números. Aunque tener armas tan peligrosas como complementarias podría ser la diferencia para que ahora los Cowboys consigan más triunfos.