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Cinco claves del Cowboys – 49ers de la ronda de comodines

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Desde el inicio de la temporada el objetivo de los Cowboys fue demarcado con claridad por Mike McCarthy. En la serie de HBO ‘Hard Knocks’ se vio al head coach diciendo de manera enfática que lo único importante es quedarse con el anillo. Aunque recién ahora se sabrá de qué está hecho verdaderamente el equipo. Cuando hay dos adversarios con tanto talento disponible los puntos importantes son varios.

Detener el ataque terrestre

El gran motivo por el que los 49ers eran el peor emparejamiento que podía tocar en la ronda de wild cards es este. La ofensiva de Kyle Shanahan en la franquicia californiana está basada en esa faceta. Es indudable la capacidad de Shanahan como HC al ver que estuvieron a punto de ganar el Súper Bowl dos años atrás sin tener un quarterback de élite.

La amenaza real es el esquema. Lógicamente tienen jugadores muy talentosos, pero a partir de darle menos responsabilidades a Jimmy Garoppolo es que la ofensiva florece. Otra cuestión que valida la efectividad que consiguen es la ausencia de un corredor estelar. Elijah Mitchell tuvo una temporada fantástica, aunque no deja de ser un novato seleccionado en la sexta ronda.

Las variaciones que consigue Shanahan son la razón esencial por la que tienen tanto éxito corriendo con el balón. Con el mismo alineamiento pueden sacar jugadas diferentes. Eso confunde a cualquier defensiva. La variedad que utiliza es otro mérito. Intentan por fuera de los tackles, otras veces por el centro, utilizan jet sweeps, emplean un fullback versátil o hasta colocan a Deebo Samuel en el backfield.

Estos elementos son los que funcionan como antídoto ideal para las fortalezas de los Cowboys. El aporte de Dan Quinn es irrefutable en la mejoría de una unidad que tuvo cifras históricas en 2020. Su tarea fue tan buena que difícilmente Jerry Jones pueda mantenerlo en el staff de coacheo. Sin embargo, no es una defensiva infalible.

Lo que identifica la contribución de Quinn son las entregas de balón generadas. Una gran presión de los frontales se combinó con la habilidad para ir por el ovoide de los backs. Esa conformación es ideal en una liga en la que cada vez se ataca más por aire. El inconveniente es que la manera de neutralizar esos elementos es precisamente mediante la vía terrestre.

Por ese motivo el punto decisivo pasa por aquí. Si la defensiva no logra contener el ataque terrestre de San Francisco muy posiblemente sea una tarde para el olvido. El molde de lo hecho por los Broncos podría repetirse. Pero si el staff realiza el planeamiento perfecto, se verá el escenario ideal de obligar a Garoppolo a cargar la ofensiva.

La línea ofensiva

La defensiva de los 49ers está entre las mejores en las categorías importantes. Finalizaron décimos en puntos, terceros en yardas totales y quintos en capturas. Esas estadísticas cobran mayor validez teniendo en cuenta que compiten en la división más difícil. Su calendario incluyó además a los Packers, los Bengals y los Titans.

Aunque el punto donde nace todo su dominio está en los frontales. A partir de dominar en la línea de scrimmage se transforman en un sólido conjunto. Ellos no son tampoco implacables. Ya veremos más adelante su secundaria, pero pueden tapar ciertas falencias por lo que ocurre en las trincheras. Apurar las decisiones de los mariscales de campo es el puntapié de todo.

El hombre a seguir debe ser Nick Bosa. Seguramente no recibirá el reconocimiento de Comeback Player of the Year porque compite con Dak Prescott y Joe Burrow. Sin embargo, la producción del ala defensiva tras una rotura de ligamentos cruzados es sencillamente magnífica. Bosa fue cuarto con 15.5 sacks, primero en tackles-for-loss con 21 y tercero con 32 QB hits.

Pero el pick global 2 del draft 2019 no está solo en ese sector. Quien lo acompaña como su complemento temible es Arik Armstead. El liniero tiene la capacidad de alinearse tanto por un extremo como por el interior, por lo que es una pieza de ajedrez para el coordinador defensivo rival. Aquí no debe haber eslabones débiles porque podría ser una catástrofe.

Un regreso invaluable será el de Tyron Smith. Si bien Bosa suele alinearse mucho por el lado opuesto y Armstead por el centro la presencia de tackle izquierdo es vital para ganar en confiabilidad. La actuación de Zack Martin lo llevó a ser elegido All-Pro en las últimas horas, aunque serán necesarios buenos rendimientos de todos.

Yardas después de la recepción

Por aquí transcurre casi todo lo que haga San Francisco por aire. Garoppolo es un buen administrado de juego. Cuando está en ritmo son una ofensiva muy difícil de detener. Sin embargo, las equivocaciones no son nada sorpresivas. Esa característica del quarterback obliga a que la selección de jugadas sea más conservadora en el tipo de pases preferidos.

La responsabilidad suele caer en lo que ocurra tras la atrapada. Los play-makers que poseen son una gran parte de las estadísticas que se ven por la vía área. Una complicación en este caso radica en que los 49ers cuentan con tres piezas bastantes peligrosas. George Kittle, Samuel y Brandon Aiyuk son especialistas en conseguir grandes avances a partir de su habilidad individual.

Una acción muy frecuente son las trayectorias denominadas slants. Esas rutas son una diagonal hacia el centro del terreno que cuando son conectadas a tiempo pueden implicar un homerun desde cualquier sector si la defensiva no está ordenada. En el siguiente video se puede ver lo que es capaz de hacer Samuel en esos envíos.

Lo que genera una mayor preocupación en torno a las yardas después de la recepción es que allí hay una debilidad en Dallas. La defensiva fue la cuarta peor en ese rubro. SF fue el líder de la NFL en YAC por pase completo con 6.6, por lo que será una situación relevante. Quizás se requerirán varios ajustes que limiten esa contribución.

Los receptores abiertos

Por lo escrito hasta este punto podría creerse que la ofensiva tendrá una tarea titánica. Sin embargo, los Cowboys también tienen un emparejamiento favorable que deben explotar. Su fortaleza coincide con la debilidad del rival. Esa batalla es la de los wide receivers contra los backs defensivos de los 49ers.

Decir que allí es donde debe apostar Kellen Moore no alcanza para describir la ventaja en jerarquía que existe. Su defensiva se ubicó sexta en yardas permitidas por aire promediando 206.5 por juego. Aunque ese número no cuenta la historia completa. San Francisco otorgó el tercer porcentaje más alto de pases completos con 68.3% junto con el octavo QB rate.

El motivo por el que utilizan tanta cobertura por zonas es el potencial de sus esquineros. Dejarlos en una isla frente a un receptor abierto sin ayuda no es una opción. Josh Norman es un veterano con una gran virtud de crear fumbles. Ambry Thomas fue el héroe en Los Angeles con su intercepción para sellar el triunfo sobre los Rams. Pero ninguno puede solo en espacio.

Si bien la falta de tiempo para lanzar quizás complique los planes de Prescott, debe tomar riesgos. Nada que sea demasiado temerario, aunque si hay un área en la que tendrá sentido ser ambicioso es sobre las bandas. Dependerá mucho del alineamiento de los safeties las opciones que se le abran al QB. Lo que resulta evidente es que las probabilidades serán buenas.

Comenzar al 100%

Esa mentalidad debe estar en cada semana por la competitividad que hay en el fútbol americano. Sin embargo, en esta ocasión la concentración será todavía más decisiva. Por lo pronto, todos los duelos en playoffs representan un obstáculo difícil de superar. Pero esa no es la razón principal por la que los Cowboys deben estar despiertos desde la patada de salida.

Todo se conecta con el estilo de juego de los 49ers. Una temprana desventaja facilitará el accionar de su ofensiva. En ese escenario podrían avanzar con el ovoide mientras el reloj de posesión se inclina hacia un lado. La desesperación de ver cómo se escurre el tiempo si el marcador es desfavorable podría ser letal.

Por ese motivo no sería tan malo tener la primera posesión. Lo que se busca siempre es recibir el balón en el tercer cuarto, pero si el sorteo es perdido podría darse un contexto interesante. Un buen drive de la ofensiva colocará presión en San Francisco desde temprano. Lograr que deban ir por aire más de lo acostumbrado para recortar diferencias resultará invaluable.