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Charvarius Ward, el jugador que lloró cuando los Cowboys lo enviaron a Kansas City y ahora tiene un anillo de campeón

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El esquinero proveniente de la Universidad de Middle Tennessee State, Charvarius Ward, tiene una historia de superación personal digna de ser contada.

Ward no fue uno de esos niños que a temprana edad su deseo fuese jugar al fútbol americano. Esto debido en gran parte a que de joven este sufría de un quiste en su cadera que le limitaba el movimiento y hacía de las actividades más cotidianas como las de ir al baño, una misión desafiante.

Posteriormente pasaría por el quirófano para que el quiste fuese removido, lo cual lo dejó con una placa y múltiples tornillos adjuntos a su pierna, obligándolo a utilizar una silla de ruedas por seis meses y posteriormente un par de muletas por casi dos años.

En ese transcurso, Ward era fanático empedernido del fútbol americano, pero su participación en este para él era algo impensable.

Sin embargo, al crecer e ingresar a Hinds Community College en Mississippi y luego transferirse a la Universidad de Middle Tennessee State, el destino puso la posibilidad de jugar en el camino de Ward y esto le cambiaría la vida.

A pesar de ser uno de los jugadores más grandes, fuertes y ágiles de su equipo en su posición, además de ser catalogado como el esquinero Nº46 dado a sus aptitudes de entre todos los esquineros que entraron al draft 2018, Ward no fue seleccionado.

A pesar de ello, Ward recibiría una llamada por parte de Jerry Jones el 30 de abril de ese mismo 2018, informándole que lo llevaría a Dallas con un contrato de 3 años y 1.71$ millones de dólares.

No obstante, Ward no jugaría un solo partido oficial con la estrella, ya que a una semana de dar inicio la temporada regular, la directiva tomó la decisión de mandarlo a los Chiefs a cambio del guardia Parker Ehinger (quien cabe destacar, tampoco jugó un solo partido para el equipo tras sufrir una lesión en su rodilla que lo mandó a la reserva de lesionados).

“Me estaba vistiendo para el juego, a punto de salir a calentar”, recordó Ward vívidamente el fatídico día que le dieron la noticia.

“(Kris) Richard vino a buscarme. Me llevó a la oficina con el entrenador Jason Garrett. Me dijo: ‘Tienes mucho talento… Has estado jugando bien últimamente’. Nos has estado mostrando muchas de tus habilidades pero tenemos que hacer algunos cambios, te vamos a cambiar a los Kansas City Chiefs”.

Tras recibir dicha noticia, Ward afirma que lo primero que hizo fue romper en llanto.

Primero, porque quería demostrarle a la gente en Dallas cuan bueno podía llegar a ser. Segundo, porque a tan solo una semana de dar inicio a la temporada regular, Ward pensó que no lograría entrar al róster de los Chiefs y que su sueño acabaría de esa manera.

“Empecé a llorar porque no sabía si iba a entrar en el equipo de Kansas City. La pretemporada había terminado y los campos de entrenamiento habían terminado. No lo sabía”.

Pero la calma le llegaría inmediatamente a Ward, quien recibió una llamada del gerente general de los Chiefs, Brett Veach, afirmándole que tan pronto pase los reconocimientos médicos, entrará al equipo.

Después de comenzar su temporada de novato en los equipos especiales, Ward pasó a la alineación inicial para los últimos seis partidos.

Y ya en postemporada, este casi se convierte en una leyenda en Kansas City cuando en el último cuarto del juego por el campeonato de la AFC interceptó un pase de Tom Brady para aparentemente sellar una victoria ante los Patriots.

Pero lamentablemente para él y su equipo, la jugada fue anulada por un adelantamiento de la línea defensiva, y el equipo de Nueva Inglaterra terminaría remontando el partido.

Esto simplemente le serviría de combustible a Ward para la temporada siguiente, donde fue titular en los 19 partidos de su equipo, y tuvo múltiples desempeños extraordinarios desde la Semana 1, hasta la victoria 31-20 sobre los 49ers en el Super Bowl LIV.

“Soy un campeón por siempre. Nadie me podrá quitar eso.”

Ahora son los Cowboys los que deberían estar llorando.