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Analizando la temporada 2020 de los Cowboys: staff de entrenadores

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Hace un año Jerry Jones tomaba la decisión de dejar ir a Jason Garrett después de una década al mando. Las expectativas de una modificación allí eran muy altas por la incertidumbre que generaba tener a un head coach nuevo tras mucho tiempo. Las entrevistas fueron muy pocas siendo un experimentando la elección de Jones. Sin embargo, esa decisión no tuvo los resultados esperados de un roster que se esperaba fuera contendiente en la NFC.

Mike McCarthy – head coach

La tarea del HC dejó dudas desde la semana 1 hasta la 17. Eso no significa que deba ser despedido inmediatamente porque apenas está en su primera temporada. Pero los errores que cometió el entrenador en jefe van más allá de la justificación por las lesiones o la particularidad de un 2020 impredecible.

El primer momento polémico en su accionar ocurrió en el juego inaugural. Los Rams dominaron ampliamente a los Cowboys, aunque la diferencia en el último cuarto era de apenas tres puntos. Allí la ofensiva llegó hasta la yarda 11 rival. Entonces fue cuando McCarthy optó por intentar convertir una 4ta y 3 con CeeDee Lamb.

Esa jugada derivó en una ruta del novato que ni siquiera superó la línea del 1ro y 10. Dallas perdió la posesión sin sumar nada. Si bien aquella derrota tendría la cuestionable decisión de los oficiales de sancionar interferencia de pase de Michael Gallup sobre Jalen Ramsey, el marcador en esa instancia podría haber sido empate.

Ser agresivo en cuartas oportunidades es una de las diferencias por las que McCarthy reemplazó al muy conservador Garrett. Sin embargo, malinterpretar el contexto al irse al extremo opuesto es algo que indudablemente debe trabajar. Esa equivocación fue costosa, pero está dentro de lo lógico. Sobre todo al comparar con lo que sería el resto del año.

Sus decisiones dudosas sucedieron hasta el exacto final de la temporada. Una situación que será recordada por varios años es su no desafío a un pase completo de los Giants. Esa recepción de diez yardas que no debía valer permitió que NY patee un FG en lugar de despejar, obligando a los Cowboys a ir por una anotación para ganar en vez de un gol de campo.

Hubo otras instancias cuestionables que fueron más inexplicables. La más evidente es la fatídica jugada frente a Washington que recordaré más adelante. Aunque es muy interesante marcar los dos casos en cuestión porque explican a la perfección lo que fue su desempeño. Tanto en el inicio como en el final el equipo fue perjudicado por errores de McCarthy.

Mike Nolan – coordinador defensivo

La salida de Garrett incluyó a la mayor parte de su staff. Rod Marinelli y Kris Richard dejaron libre el cargo más relevante de la defensiva. El elegido por McCarthy fue un viejo amigo suyo como Nolan para ser el coordinador. La unidad necesitaba un cambio porque no lograba conseguir intercambios de balón, pero a su vez tampoco era sólida como en 2018.

Nolan llegó prometiendo una defensiva más múltiple. El esquema básico 4-3 que Dallas utilizó durante los últimos años a través de Marinelli ya no era una cuestión fija. La posibilidad de brindarle variantes que disfrazaran los alineamientos debía traer beneficios.  Mover a DeMarcus Lawrence por toda la línea era otra modificación que se esperaba fuera clave.

Añadir tackles de nivel era una prioridad que la franquicia no podía postergar. Gerald McCoy y Dontari Poe llegaban para ser el dúo que iba a darle un salto de calidad a los Cowboys. Sin embargo, la teoría no funcionó. McCoy se lesionó en la primera práctica del campamento de entrenamiento y Poe fue cortado en la mitad de la temporada por pésimo rendimiento.

La defensiva no fue una cosa ni la otra. No consiguió recuperar el balón con frecuencia salvo por las últimas cuatro semanas ni fue solvente. El primer cuarto de la temporada la debilidad flagrante estaba en la defensiva secundaria. Ver anotaciones de 50 yardas sin ningún DB cerca era algo de todos los fines de semana.

Aunque la situación empeoró cuando los equipos se dieron cuenta que tampoco podían detener los ataques terrestres. Allí es cuando la defensiva alcanzó niveles de inoperancia históricos. Las 307 yardas que consiguieron los Browns sin tener por casi todo el juego a Nick Chubb fue el primer ejemplo de lo que se transformaría en una tendencia negativa.

Dallas finalizó en el puesto 31 en yardas permitidas por tierra promediando 158.8. Un corredor novato como Antonio Gibson del Football Team se ganó un nombre por sus 243 yardas terrestres con cuatro anotaciones que logró en los dos juegos entre ambos. Nolan es el integrante del staff que más insegura tiene su continuidad.

John Fassel – coordinador de equipos especiales

Los equipos especiales eran una unidad inexistente en los Cowboys. Su aporte en acciones de impacto era nulo. Por eso es que Jones aceptó contratar a alguien reconocido en la liga por la contribución que podía hacer ahí. Su tarea en los Rams durante varios años hizo que generara buenas expectativas en torno a un golpe de timón en esta área.

Pero las decisiones más inentendibles de la temporada partieron precisamente desde Fassel. Sin ninguna duda una de las peores decisiones de los últimos años fue haber arriesgado en 4ta y 10 desde la propia yarda 24. Ese juego recibiendo a Washington sentenció el destino al perder la serie contra quien terminó como el campeón de la NFC Este.

La gravedad de esa jugada se incrementa al contextualizarla. Era el último cuarto de un duelo que apenas estaba 20-16 en favor del Football Team. El parcial recién comenzaba, por lo que quedaba mucho tiempo por delante. Otro dato importante es que ni siquiera había enfrente un equipo que obligue a arriesgar mucho. WFT apenas podía mover el balón por aire.

Eso marcó el destino del equipo que cuatro días antes había conseguido un gran triunfo en Minnesota. No hay que olvidarse tampoco de lo sucedido en el insólito choque frente a los Falcons de la semana 2. En ese momento Fassel convenció a McCarthy de ir por conversiones en cuarta oportunidad en series consecutivas estando en territorio de Dallas. Falló las dos.

Un punto a favor del coordinador fue la mejora de Tony Pollard devolviendo patadas. Si bien en la primera mitad cometió errores, se redimió con avances de 60 yardas muy relevantes. La otra decisión acertada fue la de firmar a Greg Zuerlein. El pateador había tenido una temporada floja con los Rams en 2019, pero le dio mucha seguridad al equipo.

Kellen Moore – coordinador ofensivo

La extensión por tres años que firmó en los últimos días está más que justificada. Moore dio un paso hacia adelante tal como se esperaba tras un prometedor 2019. El inicio vio a una ofensiva extremadamente explosiva. Es cierto que fue empujado por la obligación de estar constantemente detrás en el marcador, pero estaba claro que los Cowboys podían competir golpe por golpe con cualquiera.

Dak Prescott estaba camino a totalizar como mínimo 5.000 yardas por aire de no haberse lesionado en la semana 5. El quarterback mostró a su vez un crecimiento en buena parte por los aportes de Moore. La sincronía que consiguió la unidad es la base en la que se deberá apoyar Dallas en los próximos años. Lo que limitó a la ofensiva fueron las excesivas entregas de balón cometidas, pero esos errores individuales realmente son ajenos al coordinador.

En caso de que Jerry no cometa una locura todo debería seguir así en 2021. Mientras el QB continúe siendo Prescott, las herramientas que tiene a su alrededor harán que el equipo siga siendo dominante en ofensiva. Una cuestión en la que pueden ser mejores es en la zona roja. La falta de efectividad se ve en que los Cowboys intentaron más field goals que el resto. Eso demuestra que pueden mover el balón pero no lo suficiente para llegar a las diagonales.

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