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Análisis de la temporada de los Cowboys: alas cerradas

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El año de Dallas fue indudablemente muy malo teniendo en cuenta las expectativas que había antes de iniciar la competencia. La contratación de Mike McCarthy debía ser lo que le iba a dar un extra al equipo. Sin embargo, los resultados fueron decepcionantes. Pero ahora que concluyó la temporada es el momento justo para evaluar el rendimiento de cada uno. Hoy: tight ends.

¿Cómo fue el 2020 de las alas cerradas?

Por un contrato en particular que se firmó en marzo todo hacía indicar que alguien de este grupo iba a tener una temporada de despegue. Un acuerdo por cuatro años a cambio de 22 millones es una cifra mucho más que interesante para un jugador que aún no tiene producción real en el terreno de juego. Sin embargo, los Cowboys confiaron en su tight end.

El elegido era Blake Jarwin. La reciente salida de Jason Witten hacia los Raiders dejaba vacante el puesto de TE1, por lo que esta era la ocasión ideal para que Jarwin explotara en su cuarto año en la franquicia. Pero lo que debía ser una posibilidad única para ganarse un nombre dentro del equipo se transformó en algo desafortunado desde el inicio.

La semana 1 vio cómo Dallas caía frente a los Rams en el estreno de su lujoso estadio. Aquel domingo por la noche fue testigo de varias lesiones, incluida la del ala cerrada. Lamentablemente fueron apenas 25 snaps en los que Jarwin pudo participar antes de salir lesionado. Una rotura de ligamentos cruzados en la rodilla derecha puso fin a su 2020.

El motivo por el que no se sembraron muchas dudas acerca de un posible reemplazo es la cantidad de armas que poseen los Cowboys en ofensiva. Contar con tres excelentes receptores abiertos hace menos relevante la función de las alas cerradas atrapando el balón. Aunque una gran novedad surgió a partir de ese lamentable hecho.

Si hay una sorpresa que dejó la temporada es indudablemente el rendimiento Dalton Schultz. Quien hasta aquí estaba catalogado como un simple bloqueador se convirtió en algo mucho más que eso. Su nivel hace que su presencia en el roster 2021 esté completamente confirmada de manera merecida. No sería llamativo que incluso comience como el titular en ese lugar.

Hay una estadística que marca a la perfección el año que tuvo. El ala cerrada finalizó tercero en recepciones, únicamente superado por Amari Cooper y CeeDee Lamb. Ubicarse sólo por detrás de un WR de 100M y de un pick de primera ronda es algo para destacar. Baluartes como Michael Gallup o Ezekiel Elliott concluyeron con menos atrapadas que él.

Las yardas que consiguió por esa vía fueron 615. Quizás no suenen tan bien, pero es una gran cifra para un receptor que tiene estrellas de elite a su alrededor siendo objetivos constantes de envíos aéreos. Otra dato clave es que pudo estar en los 16 juegos. Demostrar disponibilidad todas las semanas es un valor fundamental en la NFL para cualquier equipo.

La temporada de Schultz tomó relieve rápidamente tras un flojo comienzo. Ante los Rams había estado inseguro luego de la salida de Jarwin completando un pase de cuatro. La semana siguiente nuevamente iniciaría mal al cometer un fumble frente a los Falcons. Sin embargo, logró recuperarse para tener una tarde fantástica numéricamente.

Silenciosamente sería clave para aquella remontada histórica en el AT&T Stadium. Su planilla estadística indica que tuvo nueve recepciones en diez targets para 88 yardas y una anotación. Si bien esos serían sus máximos en la temporada, lo que siguió fue muy bueno. Sobre todo porque las expectativas no eran muy altas.

Lo que debe dejar tranquilo a Dallas es que le da más opciones a Kellen Moore. La seguridad que brindó como receptor es lo mejor que tuvo Schultz para hacerse de a poco un lugar en el equipo. Atrapó en total 63 pases en 89 envíos. Ese 70.8% de balones atrapados fue la misma efectividad que tuvo Cooper.

El tight end fue una pieza muy utilizada cuando Moore diseñaba una jugada con el quarterback saliendo hacia su derecha para encontrarlo libre. En los momentos en los que la línea ofensiva le dio muchos problemas a la unidad, esa fórmula fue más que eficiente. En la zona de anotación es otro lugar donde se involucró al lograr cuatro recepciones de touchdown.

La otra herramienta en este puesto era Blake Bell. Estaba claro que el veterano llegaba para ser un complemento. Su función principal fue como bloqueador. Las 11 recepciones para 110 yardas que consiguió lo explican a la perfección. Como curiosidad hay que mencionar que protagonizó una especie de QB sneak para convertir una 3ra y 1 vs. los 49ers.

¿Es necesario en la agencia libre o el draft?

Una conclusión inesperada de la mala temporada que tuvieron los Cowboys es que no necesitarán invertir recursos en alas cerradas. La combinación Jarwin-Schultz es más que suficiente en un equipo plagado de armas en ofensiva. Una adquisición barata como Bell en la agencia libre o un joven para desarrollar alcanzan para ocupar el tercer cupo.

¿Quiénes se quedan y quiénes se van?

Jarwin lógicamente continuará al haber firmado una extensión multianual. La revelación que representó Schultz también seguirá. El TE fue una selección de cuarta ronda en el draft 2018, por lo que tiene un año más de contrato con la franquicia. Bell es quien finalizará su vínculo cuando abra oficialmente la nueva temporada. Otros que lucharán por un puesto son tanto Sean McKeon como Cole Hikutini.

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